estereotipos de la mujer prostitutas en la celestina

Por cierto, si no mirasse a mi honestidad, y por no publicar su osadía desse atrevido, yo te hiziera, malvada, que tu razón y vida acabaran en un tiempo. Y dice para sí: Desto vivo, desto me arreo. En cuanto a Elicia, Rojas nos la presenta como una mujer que disfruta de la relativa independencia que le provee su profesión de prostituta, y con una capacidad individual de rechazo de aquellos elementos del oficio que le resultan odiosos.

Así, cuando Celestina le reclama: Pues en aquellas tales te avías de abezar y de provar, de quantas vezes me lo as visto hazer. Esta parsimonia altiva de Elicia privilegiando los placeres de la vida no debe sorprender al lector, ya que siendo discípula de Celestina, Rojas no podía concebirla como un personaje débil. She does, however, reserve her right to practice only those elements of the trade which interest her. En el siglo XV el sentido de esta crisis es claro, por mucho que todo esto haya que considerarlo en una fase inicial, cuyo sentido, sin embargo, algunos, y entre ellos Fernando de Rojas, advirtieron desde muy pronto.

Aunque sea arrancando de un tema muy pequeño y trivial, Celestina, dirigiéndose a una de sus muchachas, formula este pensamiento, en forma que bien parece pretender una significación general: Afirma Rojas en las primeras palabras del prólogo una idea que ha sido muy comentada: Nos parece demasiada doctrina la que se encierra en esa frase y demasiada argumentación la que en el texto del prólogo le sigue, para reducirlo al caso a que las aplica el autor.

Procede a continuación a confirmar lo que esas palabras iniciales dicen y para ello echa mano de toda una serie de ejemplos del mundo natural: Con tal imagen se abre la Tragicomedia. Luego confirmaremos esta relación, que aquí, por primera vez, nos surge al paso, y nos surge, precisamente, en el momento mismo de abrir la obra. Los hombres del siglo XV, bajo la crisis de las ideas tradicionales de unidad y armonía, vivieron agudamente un sentimiento de variedad y de contraposición.

En esos años críticos la imagen del mundo como concurrencia y lucha parece imponerse desde el plano de las relaciones económicas de mercado, que sobre esto ejercen una influencia decisiva, hasta el de las concepciones acerca del universo. Pero mientras, en el grupo de los personajes de La Celestina , veremos luego a Pleberio, como conclusión del drama que todos ellos han vivido, formular la tesis de que el mundo es un desorden fortuito contradictorio. A nuestro modo de ver, es el desarreglo de la clase alta, de la clase ociosa -tal como pudo ser considerado con un criterio moralista en su tiempo-, que va a repercutir sobre todo el cuerpo social.

La Celestina nos da la imagen del mundo social del primer Renacimiento, sociedad que, en un plano destacado, nos presenta a la clase de los ricos bajo una nueva forma. La posesión de grandes bienes queda asimilada a la nobleza. Tal es el sentido sociológico de la clase ociosa, en virtud de las transformaciones sufridas por la sociedad estamental en el otoño del Medievo. El término, ocio , tal como aquí se emplea -diremos nosotros, siguiendo a Veblen-, no comporta indolencia ni holganza.

A las alteraciones sociales que provoca la constitución de la nueva clase ociosa de los ricos, responde fielmente el mundo de La Celestina. En el estadio de amplio desarrollo económico y en la situación cuasi-pacífica que alcanza la sociedad al término del Medievo, se produce el fenómeno de que los medios de que tradicionalmente se servía el caballero para conseguir reputación son reemplazados por medios económicos, medios con los que se alcanza aquella reputación social, en cuanto que permiten adquirir y conservar la riqueza.

Esta determina aquella, hasta el punto de que López Pinciano insiste: Antes, la superioridad de reputación de los miembros de la clase ociosa, en su etapa guerrera, se manifestaba en la abundante posesión de bienes y también de personas que, como siervos o esclavos, trabajaban para el señor. De bienes y esclavos se había apoderado este por medio de sus armas y el dominio sobre unos y otros le libraba de trabajar.

Su valor le eximía de trabajo material con lo que, andando el tiempo, la exención de trabajo manual fue testimonio de valor. Ahora, en la etapa pacífica o económica, la superioridad se ha de reflejar también en un efectivo dominio sobre cosas y hombres. Nuevos ricos que quieren ser reconocidos como nuevos señores, tienen que establecer formas adecuadas en las que externamente se proyecte su condición de distinguidos. No hay en el texto de la obra ninguna alusión militar que le afecte, y, en sustitución de ello, demuestra ostensiblemente su ocio, practicando actividades o deportes meramente gratuitos -la caza, el paseo a caballo, el juego, el amor-.

No sólo es rico, sino que lo ostenta. La preocupación en este por las galas de vestir, que se hace patente en momentos importantes de la obra y se repite en todas las novelas del mismo género, responde cumplidamente al esquema sociológico que hemos expuesto. Son los hijos de una clase que trabajó severamente en acumular fortuna. Sus costumbres, sus sentimientos, su conducta entera, vienen condicionados por la posesión heredada, no ganada, de ricos patrimonios. Sus padres habían vivido bajo la ley de un ahorro calculado, de una administración inspirada en alto decoro, sí, pero de severa medida en lo adecuado de sus gastos.

Y un mercader del mismo tipo, Paolo da Certaldo, dejó escrito en sus memorias: Estos conquistadores de fortunas no recomiendan el no gastar, sino hacerlo con proporcionada adecuación. Sus hijos no se salen de esta norma, aunque le den diferente aplicación, cuando gastan espléndida y ostensiblemente en lo que piensan que les conviene, esto es, en llevar una vida de grandes señores. Debido a la aparición de estos hijos de ricos, en el siglo XV hay, comparativamente, un desarrollo inusitado de los objetos de lujo.

El refinamiento y multiplicación de los artículos de consumo alimentos, bebidas, trajes, etc. Tenemos, poco anterior a La Celestina , un testimonio sumamente vivaz y pintoresco de esta nueva situación social. Haciendo la crítica de su tiempo, escribe el bachiller Alfonso de la Torre: Hay un dato sumamente elocuente: Lo sabe muy bien la vieja Celestina: Todavía décadas después, un médico lo declara en términos semejantes.

Ello nos confirma cómo el lujo ostensible en el consumo era ley para un joven señor rico ocioso como nuestro protagonista. Pues bien, a esa joven brigada de gozadores y gastadores podía pertenecer sociológicamente Calixto.

Y en su mundo y medida, como corresponde a su condición femenina, Melibea. Pero ya en la Historia troyana descubrimos que un nuevo elemento ha sido introducido: Recordemos los términos en que Calixto hace el elogio de Melibea: Es el espíritu de la alta burguesía el que causa este cambio, como luego tendremos ocasión de exponer.

La aplicación del esquema interpretativo de que nos venimos sirviendo se puede seguir en otros aspectos. Todo ello nos da el cuadro de la alta clase distinguida, económicamente privilegiada, en la fase del primer Renacimiento. Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina. Tanto se atribuye en ellas alto linaje a Melibea como a Calixto, por tanto, no tienen por qué, los que con juicio crítico e histórico hoy interpreten la obra, aceptarlas en un caso y rechazarlas en otro.

Rojas, cristiano nuevo, por su procedencia judaica y por su profesión de abogado, estaría próximo a los medios de la burguesía mercantil, tal vez sin participar de ella, y se sentiría preocupado por la relajación o desmoralización -en el sentido de la moral social tradicional- que en tales medios se producía, por, la caída de los viejos vínculos y el olvido de las viejas convenciones sociales que las relaciones mercantiles traían consigo.

Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

Mencionemos algunas de ellas. Para expresar, en otra ocasión, su pesimismo, le oímos decir: Una feria con sus compras y ventas de mercancías, es la imagen que le viene a la mente en tan triste ocasión.

En su lamentación por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: Estas frases no han sido objeto de una interpretación satisfactoria. Nadie a esto llamaría haber fabricado navíos, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusión, designa embarcaciones importantes.

Pleberio es, pues, por confesión propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. María Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae -cuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante- aparece también un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadurías Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia.

Son los honores sociales que el rico burgués compra con su dinero, introduciéndose en formas de tipo nobiliario, por la nueva vía de la riqueza. Para terminar nuestra interpretación, tengamos en cuenta que de todo ello habla Pleberio en una imprecación a la fortuna, a la que ha llamado administradora de los bienes materiales: Tal es el proceso de ennoblecimiento del burgués rico, conforme al tipo a que pertenece Pleberio, el cual ejerció en años anteriores el comercio por mar.

Así lo había sostenido Cicerón 47 y así se pensaba y se practicaba en la Europa del Renacimiento. Se trata de una traducción casi literal de Cicerón A fines del mismo siglo, todavía expone la tesis, como criterio general y con plena aceptación, López Pinciano En el pasaje de su De Officiis que acabamos de recordar, Cicerón hace un comentario interesante: Pues bien, la doble referencia a los navíos y a sus grandes heredamientos, en las palabras de Pleberio, coincide con ese esquema.

Apenas si se encuentra una sola mención de parientes y amigos, muy lejana y débil, en comparación con el modo que pudiera tener de considerar la parentela un joven de antiguo linaje distinguido.

Se entretiene en deportes de contenido caballeresco subsidiario, sin otra excepción que la caza, de modo que no hay la menor alusión militar en torno a él. Llama la atención la poquísima familiaridad que todos, en torno a Calixto, tienen con las armas, lo extraño que se les hace a los seguidores de este joven amo ir armados.

A nadie, al recomendarle huya de los peligros del amor, se le ocurre proponerle se entregue a empresas guerreras. Sus servidores son de poca calidad o improvisados -como ese mozo de espuelas que tiene que hacer las veces de criado personal.

No hay mención de posibles propiedades señoriales, y en cambio hay una referencia curiosa: En todo caso, en la intendencia del rico tradicional y poderoso se compra en grueso y no con repetida frecuencia. Una economía de gran señor seguía siendo una economía tradicional o de subsistencia, una oeconomía , basada en la autonomía doméstica de provisión, ajena al mercado urbano y a su crematística En los ricos de reciente elevación se dan faltas sociales con frecuencia.

Es el caso de los ricos recientes, en su alto nivel social. En ese género celestinesco, verdadera ola de literatura obscena que tanto se difunde en España en las primeras décadas del XVI, se mantiene tal característica No hay necesidad de acudir a motivaciones étnicas en Rojas para explicarse datos de esta naturaleza ni tendría sentido; basta con ver una situación de la época.

Echa en culpa al alcalde, que ha ordenado la ejecución de sus servidores, haberle colocado en tan desairada posición, y le recrimina por su proceder, mas no porque haya olvidado, al actuar de ese modo, la condición de, caballero del amo a quien los condenados servían, sino por haber sido ingrato a los favores económicos que debía a su padre.

Sin embargo, Calixto reacciona muy pronto, dando prueba de lo poco que ha calado en él el sentimiento de las obligaciones que le impone su condición de señor. También Pleberio y Celestina, cada uno por su parte, muestran reacciones semejantes. Aunque esto lo haya conseguido Rojas con recursos literarios magistrales, no hay que ver en ese aspecto solamente un problema de técnica de escritor. Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nunc , y que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su cepellón.

Con esto, es decir, con ese nuevo arte de captar lo real humano, ha dicho María Rosa Lida, se busca presentar al personaje en su intimidad Representa en la literatura española la incorporación del individualismo delRenacimiento, y por supuesto, no podemos olvidar ese egoísmo, relacionado con elindividualismo, con el que Rojas dotó a sus personajes. Melibeo soy, y a Melibea adoro, y en Melibeacreo, y a Melibea amo. O también de Petrarca con su veneración por Laura. Su inclusión en la obra refleja la realidad social de la época: Sus interesesy conflictos van parejos a los de los personajes de alto rango.

En LaCelestina los criados son una pieza clave sin la cual es inconcebible la marcha de laobra. Tienen su propio drama, paralelo al de sus amos, y su gran pasión: El siglo XV es una gran época de transformaciones en estos aspectos.

Las menciones a la nobleza de Melibea y Calixto […] son varias a lo largo de la obra y no dejan lugar a dudas sobre la pertenencia de los protagonistas y sus familias al rango de lo que solemos hoy denominar aristocracia o patriciado urbano. Pero esta división sedifumina, pues, como veíamos antes, entramos ya en una nueva época en la que seacepta que la base de la nobleza no sea ya el linaje, sino la riqueza, lo que permiteacceder a esta clase alta a los burgueses que habían nacido con el resurgir de lasciudades.

Haycomportamientos en los criados de La Celestina que derivan de la manera de conducirselos señores y que se explican por razones similares, dependientes de actitudes ante lasnormas sociales y la moral comunes en unos y otros. Es un fenómeno de contagio quese produce en todo grupo social.

Originariamente, el criado no era un servidor contratado, sino unmiembro de la casa, con deberes morales entre él y el amo Hay ecos todavía de estasrelaciones en La Celestina Pero éstos criados poco a poco se dejan llevar a unacomplicidad con el vicio y revelan atracción por el placer y el egoísmo Espacio, tiempo y forma.

Serie III, Historia medieval, 3, Es una manera de decir que esa "nobleza" con dinero viene de la plebe, esdecir, de la burguesía - de los burgos comerciantes y artesanales, de gente con oficio, como inclusopodríamos considerar a Celestina. Lo que había sido una relaciónpersonal se convierte en una mera relación económica.

Y al perder los deberes yobligaciones que esa relación casi familiar llevaba consigo, queda al descubierto lainferioridad de clase del criado, irritante para este, porque desea la riqueza, y noencuentra motivos para que otros la monopolicen. En una sociedad feudal no secomprendería hablar mal de los criados como grupo o clase.

En cambio, empezamos aencontrar testimonios de ese tipo desde la época en que se escribe La Celestina. De hecho, no se volvió a daresa importancia a las clases marginales en el teatro23 hasta mucho después.

Y es demasiado extensa como para ser representada. Bien por imitación directa o, como decíamos antes, por asumir técnicas innovadoras,como el tratamiento de los personajes. Fue reeditada continuamente a lo largo del sigloXVI, traducida a todas las lenguas cultas y continuada por otros autores.

Las imitaciones de La Celestina —la llamada celestinesca o descendencia directa— constituyen un campo de estudio bien delimitado por la historia literaria, que cuenta con aportaciones tan decisivas como las de Menéndez Pelayo, María Rosa Lida de Malkiel, Marcel Bataillon o Fierre Heugas.

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PROSTITUTAS VINAROS PUTAS DE LUJO EN BARCELONA La fortuna no es movimiento hacia un fin inserto en una trascendente metafísica ordenación. Refranes Dichos populares y refranes tradicionales. Si estos servidores son buenos, de excelente calidad, bien instruidos, en la medida en que conseguir tenerlos al servicio propio supone un esfuerzo y un gasto mayor, cumplen mejor el fin de ostentación que con ellos se trucos de prostitutas fotos de prostitutas gordas. Los nuevos ricos basaron su reputación en el dominio sobre cosas y personas como demostración de su capacidad pecuniaria exenta del trabajo productivo. Y, de acuerdo con esta caracterización urbana del mundo de La Celestinaobservemos que sus personajes viven su tiempo, medido y regulado por el reloj.
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Prostitutas de la historia prostitutas en guadix Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos. Era una cosa estupenda. Bajo este aspecto nos aparecen ya los ricos del mundo social de La Celestina. De bienes y esclavos se había apoderado este por medio de sus armas y el dominio sobre unos y otros le libraba de trabajar. La muerte, ya anunciada varias veces en la primera parte, va a convertirse a partir de ahora en motor de la acción. No hay una relación sustancial entre delito y castigo sino una conexión fenoménica.
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estereotipos de la mujer prostitutas en la celestina Esta ocupación le divertía y le proporcionaba dinero para comprar lo que anhelaba. Había dos clases de intermediarias: Se trata de toda una nueva manera empleada en la captación de la realidad humana, considerando que esta se da siempre en un hic et nuncy que cuando se quiere reflejar aquella en una obra literaria es necesario recogerla inserta en esas circunstancias, al modo como un arbusto, para conservarlo vivo, se transplanta con su estereotipos de la mujer prostitutas en la celestina. Sempronio es el que degüella a Celestina porque esta no quiere darle el tercio de la cadena de oro. Sus conocimientos de la naturaleza humana, el engaño, la falsedad, la pretendida compasión, el cinismo y la ironía, la hechicería y sobre todo su inmensa experiencia, todo lo pone al servicio de su gran pasión, que no es la lujuriar sino la avaricia. Un trastorno en la vida de la sociedad traído por las relaciones cosmopolitas, exóticas, de los ricos, esto es lo que ya en los hijos de la gran burguesía se ponía por entonces de manifiesto, aunque en las nuevas maneras ennoblecidas de sus jóvenes no quedara a veces aparentemente ni el recuerdo del tipo de vida burguesa de que procedían.

La sociedad europea de este siglo se caracteriza por el crecimiento de lasciudades y el desarrollo comercial, que favorece el conocimiento de nuevas culturas y elenriquecimiento de una burguesía que imita las maneras y los gustos de la nobleza1. También se extiende el prestigio de la cultura, protegida por una nueva nobleza. A lo largo del siglo XV se agudizaron las tensionesentre las distintas comunidades, y cobró mucha importancia ser cristiano viejo.

Resulta imposible no relacionar a los personajes de Trotaconventos yCelestina, innovadores en la literatura universal. Pero esta influencia no es directa, sinoque ambas obras estuvieron influenciadas por el Pamphilus de Amore. Vemos tambiénuna huella clara de una de las obras cumbre del Siglo de Oro valenciano, Tirant loBlanch6, de Joanot Martorell.

En este caso hay muy pocos años de diferencia entre lapublicación de ambas obras, y las coincidencias son mayores que en el caso del Libro deBuen Amor. También aquí establecemos unos paralelismos entre los personajes deCelestina y Plaerdemavida, entre otros. Consiguió dotarlos de vida, ydarles una profundidad psicológica que los aleja de los modelos de la literaturamedieval. Son, como decimos, personajes realistas, y evolucionan a lo largo de la obra.

En conjunto parece que todos son arrastrados por las pasiones. Sin embargo, cada unode ellos muestra matices variados, como ocurre con las personas. No se sienten culpables, sino víctimas de la Fortuna.

Por elloofrecen una visión pesimista y desolada, pues presentan el mundo como un caos. Esprecisamente por sus personajes que La Celestina revolucionó la literatura e influyó entoda la producción posterior. A grandes rasgos, las novedades que incluyó en la creación de los personajes sonlas siguientes: Mediante ella los personajes adquieren personalidad y psicología propia, una mayor humanidad, y portanto, dejan de ser tipos.

Laalcahueta no se detiene ante nada ni le importan los medios para saciar su avaricia. Claro que ella es la criada de losamos, pero para su beneficio, para su ganancia. Calisto es un personaje voluble e impresionable.

Representa en la literatura española la incorporación del individualismo delRenacimiento, y por supuesto, no podemos olvidar ese egoísmo, relacionado con elindividualismo, con el que Rojas dotó a sus personajes. Melibeo soy, y a Melibea adoro, y en Melibeacreo, y a Melibea amo. O también de Petrarca con su veneración por Laura.

Su inclusión en la obra refleja la realidad social de la época: Sus interesesy conflictos van parejos a los de los personajes de alto rango. En LaCelestina los criados son una pieza clave sin la cual es inconcebible la marcha de laobra. Tienen su propio drama, paralelo al de sus amos, y su gran pasión: Los padres de Calixto acumularon fortuna; su conducta es condicionada por la posesión heredada, no ganada.

La aparición de estos hijos de ricos hace que en siglo XV se desarrollen y multipliquen los artículos de consumo y lujos alimentos , bebidas, trajes, etc. Celestina lo reconoce y lo afirma: Cuando se le recomienda que huya de los peligros del amor ninguno de sus criados le propone empresas guerreras.

No hay mención de propiedades señoriales y la obra se refiere " a renteros por lo que se desprende que Calixto es dueño de tierras de las cuales obtiene renta. Sempronio habla de pequeñas y cotidianas compras en la plaza, de lo que se infiere que su hacienda familiar no tiene producción propia. En una casa antigua y señorial se abastecía y no era necesario la compra diaria, sino que las compras eran en grueso y no con frecuencia.

El mundo de la Celestina es producto de la civilización urbana, se corresponde con el auge del renacimiento sobre la base del desarrollo: La Celestina es producto de la cultura ciudadana.

Burgos estaba poblada de mercaderes y fue Venecia quien superó a todas las ciudades del mundo por su gran cantidad de trafico marítimo. La ciudad es el medio del deleite, de la vida alegre y exuberante, del gasto superfluo, de la comunicación y de la ostentación. La nobleza antigua vive en el campo, los ricos ennoblecidos en la ciudad. Los personajes de la celestina corresponden al tipo urbano. La ciudad es el lugar donde circula el dinero y se satisfacen los placeres.

Placer y dinero son medios para lograr la felicidad. El proceso de mundanización en el renacimiento va ligado al placer sensual y gusto por la vida y por los cambios. Calixto y Melibea sufren el "amor pasión". Juan de Mena en su obra 6 enumera las causas del bien querer del mal amor. En honor a la brevedad de este trabajo solo haré referencia a tres. El amante en su ceguera personal endiosa la belleza y la armonía se antepone a Dios; sustituye al ser amado con Dios que es el fin absoluto, antepone el objeto de su pasión ante la sociedad.

Es el caso de Calixto que trata a Melibea como Diosa. Utilizadas con fines de soborno y cohecho , con límites entre dar y recibir dados por la intención. Es el caso de Celestina cuando recibe en pago por los servicios prestados a Calixto: La diferencia de los linajes nacen de la distinción que los hombres hacen entre uno y otro.

Esta diferencia surge del bien obrar de cada uno. Calixto elogia a Melibea en estos términos: El amor es fuente de pasión y goce. Melibea accede y pierde su vergüenza y su honra. El amor es fuente de gozo y también de dolor y causa la muerte. Calixto obtiene el amor de Melibea gracias a los oficios de Celestina y comienza el romance entre ellos. Se pierde la razón y comienza la pasión. Los nuevos ricos basaron su reputación en el dominio sobre cosas y personas como demostración de su capacidad pecuniaria exenta del trabajo productivo.

Estos servidores son bien instruidos y conseguirlos suponen mayores gastos. El criado era miembro de la casa, con deberes morales para su amo y el resto de la familia. Hay en la obra fidelidad pero se manifiesta en ellos burlas inspiradas en el rencor social.

Primeramente condena la aventura de Calixto y le advierte contra sus peligros y contra Celestina. Pero esto no impide que se una a Sempronio para robar a Celestina una parte de la cadena de oro que le regalara Calixto. Sempronio es a veces abnegado y leal pero también torpe y dispuesto a sacar todo el provecho posible de los vicios y caprichos de sus amo. Es infiel, venal, abyecto y vil. Egoísta y cobarde fomenta el amor de Calixto por Melibea y hace de intermediario con Celestina porque piensa que el enamorado es una especie de loco que tira su dinero.

Sempronio es el que degüella a Celestina porque esta no quiere darle el tercio de la cadena de oro. Y por ello, a pesar de su huida es detenido y decapitado en la plaza como ladrón y asesino. La diferencia entre la figura del gracioso y la del criado celestinesco: Los servidores buscan conseguir su provecho en detrimento de los intereses de su amo, habiendo rencor en su posición. Celestina dice con resentimiento que Calixto es tan rico que un poco de lo que le sobra podría ella salir de su pobreza.

El odio de Elicia y Aréusa contra Melibea no es tanto por la muerte de sus amantes como por la riqueza de la doncella. En la edad media el determinismo se funda en la sangre nobiliaria. En la Celestina, lo bueno, lo malo la felicidad o la desdicha dependen de la posesión de la riqueza. Lo que condiciona al amor también es la riqueza. Y esta posesión de la riqueza, base principal del sistema , tiende a ampliarse fuera de los grupos detentadores de la propiedad territorial.

Así los pobres, los criados apetecen la riqueza y anhelan la felicidad. Se considera que no hay diferencia en el fondo, amos y criados son de la misma brutalidad carnal. Calixto al aproximar su amor por Melibea soporta una broma de su criado Sempronio. Melibea voluntariosa y sensual explica a su criada Lucrecia sus deseos de amor carnal. En el siglo XV el desarrollo de la riqueza, la expansión del bienestar material, el auge de la burguesa va acompañada de las posibilidades de éxito en la vida ciudadana.

La peste azotó ciudades y al reducir la población dejó puestos libres y se produjo una movilidad social. En la Celestina se descubre un pragmatismo , agrio y pesimista, maquiavelismo del comportamiento interindividual, desligados de vínculos tradicionales. Celestina se atribuye prudencia y Calixto la elogia como astuta, cautelosa. La imagen maquiavélica de la serpiente se va dibujando.

La vieja propone a los criados ser " astutos en lo mundano". El arte o la técnica de la conducta se unen a los aspectos de mundanización y secularización. No se habla de virtud sino de prosperidad. La prudencia no es mas que una decantación de la experiencia. El saber empírico lo lleva hacia un pragmatismo moral.

El arte de la experiencia se presenta distinta y contradictorio a la filosofía moral. Ese pragmatismo arrincona a los valores morales. Los nuevos ricos hacen ostentaciones de la riqueza transformando los valores vigentes, entrando en crisis moral por lo que los grupos protestan contra el status, despertando nuevas apetencias que se apoyan en una concepción autónoma, secularizada del orden de la naturaleza; el comportamiento es calculado y tecnificado.

Desde el clasicismo se ha querido desentrañar y la intima relación de causalidad que mueve el acontecer histórico. Revelar el nexo creía Tucídides. La generaciones posteriores no lo vieron posible, surge así el concepto de fortuna para designar aquellos altos en el que el sucederse de los hechos no encontraba explicación causal. Para Polibio fortuna es el eslabón extraviado de una cadena de causación.

Para San Agustín, ese eslabón que aparentemente falta, esta en la cadena aunque no acertemos a verlo: El hombre medieval creía en una ordenación del mundo, lo que le permitía saber de antemano el efecto de determinada acción. Su creencia era en un orden racional— finalista: Ese fin no es otro que el de la razón sapiencial conoce y enuncia un fin inserto en el orden creado por Dios, en el cual cada cosa tiende a lo que le señala su naturaleza. Se trata de una ordenación metafísica que en la baja edad media comienza a resquebrajarse.

Con Duns Scoto, la ley natural deja de ser función del orden universal racional y de las sanciones que acompañan su incumplimiento. Las cosas humanas no responden a un orden objetivo y fijo. El mundo aparece como un desconcierto, los hechos se suceden en forma desordenada y sin finalidad racional, es lo que se llama la fortuna. Nuevos Ricos Pleberio, padre de Melibea es afectuoso, protector, generoso y comprensivo contrasta con las características típicas del señor feudal que antepone su honor y mandato.

Engañado por Melibea se muestra vacilante, poco prudente pero demuestra tener en alza su honra y su amor paternal se desborda. Pleberio creía en una ordenación racional-finalista: Son dos personajes sobre los que no pesa el convencionalismo.

Alisa aporta originalidad a la obra en cuanto a una casi total ausencia de la madre en nuestro teatro posterior. Es autoritaria, pagada de su posición e ignorante en todo lo que se refiere a su hija. Pleberio es padre amoroso y preocupado por la seguridad económica de su hija, de la que, en definitiva, también lo desconoce todo.

Son personajes enteros y no simples y fieles servidores. Sus intereses y conflictos van parejos a los de los personajes de alto rango.

Fernando de Rojas ha sabido captar la crisis social del siglo XV, señalando la situación socioeconómica del asalariado. El resultado ha sido que, con una audacia literaria inesperada, ha hecho intervenir en u obra a los criados y a las prostitutas como si se tratasen de personajes altos socialmente. Los criados de La Celestina tienen su pequeño drama íntimo y su gran pasión: Todo cuanto hacen es arrastrados por el interés y el ansia de medrar. Los criados de La Celestina son un reflejo de esa crisis social que vimos anteriormente y que llevó al criado a cierto grado de rencor y desprecio hacia el señor.

Pero es que la Tragicomedia de Calisto y Melibea no fue escrita para ser representada, sino para ser leída, característica que enlaza con comedia humanística, género en que se inspira la obra de Fernando de Rojas. Este género fue creado por Petrarca y se caracterizaba por el argumento simple pero de desarrollo largo y su interés por los sectores pobre de la sociedad.

Dice Fernando de Rojas en la "carta a un su amigo" que escribió la obra contra los fuegos del amor, contra los lisonjeros y malos sirvientes y falsas mujeres hechiceras.

Estas mismas intenciones de moralidad vienen repetidas al final en un poema que declara su intención. Estas manifestaciones expresas han sido interpretadas como subterfugios que pretenden ocultar el contenido irreligioso, pesimista y negativo de la obra. La autoridad de Marcel Bataillon ha reavivado la interpretación de que La Celestina fue escrita para que fuera leída y entendida como una moralidad.

Lo que confunde la posible evidencia de esta opinión, que parece imponerse por los mismos hechos, es la inmensa riqueza de vida que la obra comporta, lo que posibilita la multiplicidad de sentidos e interpretaciones. Si Rojas hubiera operado con símbolos - personajes tipo - y esquemas, la enseñanza sería patente; pero esa misma riqueza a la que me he referido dificulta la interpretación como ocurre con la vida misma.

No debemos olvidar que La Celestina llega en un momento de madurez y por ello los diferentes movimientos culturales y literarios confluyen en ella purificados. Se pueden distinguir, en efecto, un lenguaje culto y latinizante, cargado de artificios, y un habla popular lleno de refranes y de expresiones vivaces. Sin embargo, la separación no es nítida; el uso de los diferentes registros del lenguaje no corresponde de forma absoluta a los estamentos sociales distintos - señores y plebeyos.

No obstante, hay que apreciar una clara tendencia a la diferenciación. En cambio, es de destacar la gran abundancia de refranes. La influencia de La Celestina en la literatura posterior es amplísima. Desde el principio fue objeto de continuaciones como la Segunda Celestina de Feliciano de Silva.

También la tuvo presente el autor de La Lozana Andaluza y el género de la novela picaresca. Aunque se ha intentado en reiteradas ocasiones su adaptación a la escena esto no ha tenido demasiado éxito, como la película de la Celestina rodada en El personaje de Celestina ha sido estudiado por Ramiro de Maeztu como una de las constantes socio-literarias de la vida española, al lado de Don Quijote y Don Juan.

Un gran pintor, Picasso, nos ha dejado en su época azul el retrato evocador de Celestina. El propio lenguaje ha dado entrada en el léxico a términos como celestinar y celestinesco. La figura de intermediario en las relaciones amorosas, universal y eterna, ha quedado para siempre cristalizada en el personaje de Rojas.

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Lo sorprendente es que una historia en apariencia tan simple, que podría haber sido la de una novela de serial, se convierta en argumento de una extensa y trascendental obra. Se considera que no hay diferencia en el fondo, amos y criados son de la misma brutalidad carnal.

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